LAS REVELACIONES DE ALBERTO RIVERA.

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LAS REVELACIONES DE ALBERTO RIVERA.

PROLOGO: Este mensaje es para incentivar a los hermanos a conseguir una literatura muy fácil de entender, barata y que  revele secretos de la Historia que conciernen el enemigo Nº 1 del cristianismo.
 Hoy en día el protestantismo ha perdido su auge y aun una buena parte de su esencia. Los que se dicen cristianos se autodefinen como evangélicos y son renuentes y avergonzados para aceptar el termino “protestante”. Pocos  conocen el evangelio de salvación por fe sin obras: “Concluimos pues que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley” Ro III 28. Y ninguno casi quiere protestar contra los falsos evangelios que promueven una salvación por fe con obras. Claro que la fe misma es una obra pero 100% divina mientras que las obras de la fe son una “mezcla” divino – humana; y estas obras nunca justifican  al creyente. La organización más religiosa que promueve esa clase de evangelio falso es el Vaticano. En efecto su evangelio sigue la doctrina de Pelagio  con algunas moderaciones. (Se llama semi – pelagianismo). A  ello agregan un montón de doctrinas diabólicas que promueven  la idolatría de una forma descarada. Y contra esa maquinaria infernal pocos protestan: no hay casi protestantes verdaderos. Etimológicamente un protestante era un seguidor de M. Lutero, el padre de La Reforma. Y nos llamaban protestantes  desde la segunda  dieta de Espira en  1529.
 La Escritura misma nos manda protestar: “Amados por la gran solicitud que tenia de escribiros acerca de nuestra común  salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos  que  contendáis ardientemente por la fe que ha sido dada una vez a los santos”  Judas 3. También dice: “Por que no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo”…EF VI 12. La lucha no es contra Karol Wotjyla sino contra el papa y el papado que son los peores gobernadores   de las tinieblas de este siglo.

Esta protesta costó la vida a millones de cristianos. Las persecuciones encabezadas por el papa de Roma mediante la Inquisición segaron más vidas que las que fueron encabezadas por los cesares de la Roma Imperial. Gracias a la sangre derramada por las multitudes de hermanos del siglo de la Reforma Protestante (XVI) hoy tenemos la libertad para anunciar el evangelio verdadero y denunciar el Anticristo por medio de la Escritura. “Y el llegado allá fue de gran provecho a los que por gracia habían creído porque con gran vehemencia públicamente refutaba a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo”. Hecho XVIII 28. Seamos como este hermano y con gran vehemencia refutemos públicamente el catolicismo romano  por medio de la Escritura y no por medio de violencias ,torturas, hogueras y masacres, demostrando que el evangelio de salvación por fe sin obras es el verdadero evangelio y que su peor enemigo es el papado  diabólico. “El temor de Jehová es aborrecer el mal” y la obra mas perfecta de Satanás es el catolicismo romano. En los siglos pasados era fácil entender que el papado era la peor plaga para la humanidad pues las Inquisición y el papa a través de sus horrendas torturas, ejecuciones masivas, hogueras, cruzadas, etc., demostraban a aun a los incrédulos que no tenían nada que ver con el amor de Dios y su Evangelio. Hoy la política del Anticristo ha cambiado completamente; el ecumenismo ha reemplazado la Inquisición y el discurso sutil les permite aun mostrarse con una Biblia bajo el brazo: ellos no adoran a Maria; la adulan, su papa no es Dios en la tierra a pesar de ser infalible y suplir a Cristo (Vicario de Cristo), etc.

No obstante mi propósito aquí no es escribir una  diatriba sobre el papado satánico, pues para esto os aconsejo leer libros de Lutero, Calvino, Fox, etc.…Todos los grandes teólogos protestantes llaman al papa Anticristo y a su trono, trono de Satanás. Mi propósito es aportar nuevos elementos históricos de una forma brevísima  pues los conseguí mayormente en la historia de Alberto Rivera publicada  por Jack Chick. (www.chick.com/es/). En efecto la editorial chick publica en la serie “los cruzados” en 6 volúmenes tipo “tebeo”  (tiras cómicas) la historia de un ex – sacerdote jesuita español  A. Rivera nacido el 19/09/35 y fallecido el 20/6/97. También en la misma editorial aconsejo la lectura  de  “ la gran traición” que es el testimonio de otro ex – sacerdote franco canadiense Charles Chiniguy inspirado de la autobiografía que el escribió en el siglo  XIX: “ 50 años en Roma”. Citare pues los descubrimientos en orden cronológica para incentivaros mucho a conseguir esta literatura muy barata pero muy edificante y reveladora. Hay unos pequeñísimos errores  en esta colección por causa de la línea de pensamiento que es arminiana lo que explica  el juicio erróneo que hacen a Agustín, pues es cierto que su enfoque de la iglesia apoya Roma pero no sus doctrinas sobre la salvación, el pecado, la gracia, la predestinación que han servido  la causa protestante ¡Recordad que el  papado  diabólico ha rechazado las doctrinas de Agustín y la ha adoptado las doctrinas de su opositor personal: Pelagio!

Así pues aprendí por medio de esas publicaciones que:
1- El Islam fue una invención papal (leer :”el profeta”). La esposa de Mahoma: Khadijal, era una rica viuda seguidora del papa y Waraquah el primo católico de Muhammad interpretaba las profecías de Alá. El papado proporcionaba el dinero y el entrenamiento de Mohamed. En cuanto a Alá, era el ídolo de la tribu de Mahoma. El plan político era usar  las tribus árabes que eran renuentes a aceptar  el catolicismo romano para tomar Jerusalén y trasladar allá el trono papal. Al tener mucho éxito los conquistadores árabes se negaban a entregar Jerusalén al papa y el plan del anticristo fracasó. Intentó luego conseguir Jerusalén por medio de las cruzadas. Además si alguien se la pena de leer el Corán  se dará cuenta que efectivamente huele a catolicismo pues hay una pagina sobre Jesús y dos paginas sobre Maria. Jesús es rebajado a simple profeta y Maria es mas exaltada que él.

2 – La guerra de Secesion en EE.UU.  Fue fomentada por el Vaticano. Pues Roma veía con gran inquietud surgir una muy poderosa nación protestante. Ningún país reconoció los estados confederados como nueva nación sino el anticristo papal. El asesinato de Abraham Lincon fue un complot organizado por Roma.

3- El nazismo fue un invento papista. Los jesuitas fueron los que inventaron esta nueva inquisición.

4 – El fascismo también fue facilitado por el Vaticano para recobrar su poder temporal que Napoleón habría quitado al papado. Desde Mussolini, el Vaticano  ha vuelto a ser un estado que acuña sus propios euros.

5- El comunismo es también un invento del catolicismo romano. Pues desde siglos Roma ha intentado raer de la faz de la tierra el catolicismo ortodoxo ;él cual se puede jactar tanto como el papado de la sucesión  sin interrupción de sus obispos. Cosa  que alega Roma para proclamar su autoridad y veracidad como única iglesia verdadera. Pero el Anticristo no ha podido destruir este catolicismo oriental a causa del Zar  de Rusia que era el sostén militar y político del catolicismo ortodoxo. Para derribar el Zar, maquinaron la primera guerra mundial , pues Francia había pactado con Rusia y después trabajando estrechamente con Marx, Engels, Trotstoy, Lenin y Stalin pusieron en pie el regimen comunista. De paso  aprendí también que Fidel Castro es un jesuita bajo juramento. Además de esto los jesuitas controlan: los alumbrados, el C.F.R., la Banca Internacional, la mafia, el Club de Roma, el Opus Dei, los Masones, el movimiento de la Nueva Era.

6- El pentecostalismo y una gran parte del protestantismo  tradicional están bajo control de Roma  mediante líderes famosos y vendidos como Katherin Kuhlman y Billy Gram., sin hablar de Jim Jones otro bien entrenado jesuita.
He aquí pues unas de las más importantes revelaciones  que nos dió Alberto Rivera en estas revistas baratas pero que propositamente llegan difícilmente a las librerías cristianas. La gente prefiere leer los cuentos milagrosos de Katherin Kuhlman o Benny Hinn que saber que el Vaticano esta infiltrado en sus iglesias, en sus gobiernos, en sus sistemas educativos, en su prensa, en la política de su país, en las oficinas de la aduana que impiden que llegue tal literatura desde Estados Unidos. No se si llorar o reír cuando oigo los humanos decir: “oremos por nuestro país para que cese la guerra, o el hambre, o las catástrofes naturales, o la injusticia social, etc.”  Cosas por las cuales hay que orar pero orar con el entendimiento sabiendo que la raíz de todos estos males se nutre de la influencia  de las enseñanzas de Roma: “Dios esta airado contra el impío todos los días”, y no hay pecado peor que la idolatría enseñada en el nombre de Jesús. Es totalmente ingénuo, estúpido, creer que latino América saldrá un día de su pobreza endémica. Latino América es católica romana y esta bajo la maldición de Jehová, hasta el fin del mundo. Oremos más bien que venga el reino de Cristo y que destruya el reino del papa tal como oraba Martín Lutero. El cuenta: “No puedo mas orar sin maldecir. Si digo: Santificado sea tu nombre, he de decir: ¡maldito el nombre de los papistas y de todos los blasfemadores!  Si digo: ¡Venga tu Reino! Debo decir: ¡Maldito sea el papado! Si digo: ¡Sea hecha tu Voluntad!  Digo también: malditos sean los proyectos de los papistas. Y así es que oro ardientemente cada día”
¡Protestante de rodillas y a orar y a crecer en el conocimiento no solo de la Palabra de Dios sino de la Historia que enfrento la verdadera iglesia cristiana!
He aquí unos datos históricos conocidos que os ayudaran a estar despiertos. Si los tenéis presentes en la memoria. Los saque del compendio Halley: 

HISTORIA DE LA IGLESIA
LISTA DE LOS PAPAS Y DEL PAPADO (3)

Carlomagno Incrementa Grandemente el Poder Papal


LEON III, 795-816 D.C., a cambio del reconocimiento de Carlomagno, en el año 774, del poder temporal del Papa sobre los Estados papales, dio a Carlomagno en el año 800 el título de “Emperador Romano”, combinándose así los dominios romanos y francos en el ‘Sacro Imperio Romano,” cuya capital se traspasaba así de Constantinopla a Aquisgrán en Alemania occidental. Carlomagno (742-814) rey de los francos y nieto de Carlos Martel, el que había salvado a Europa de los mahometanos, era uno de los más grandes soberanos de todos los tiempos. Reinó 46 años, e hizo muchas guerras y conquistas. Sus dominios abarcaban la moderna Alemania, Francia, Suiza, Austria, Hungría, Bélgica y partes de España e Italia. El ayudaba al Papa, y éste le ayudaba a él. Fue una de las influencias determinantes en elevar al Papado a la categoría de potencia mundial. Poco después de su muerte, mediante el tratado de. Verdún (843), su imperio se dividió en lo que llegó a ser los comienzos de la moderna Alemania, Francia e Italia, Desde entonces y durante siglos, hubo lucha incesante en que disputaban la supremacía los Papas y los reyes alemanes y franceses.

El “Sacro Imperio Romano”

Establecida de esta manera por Carlomagno y León III, constituía la declaración romana de su independencia de Constantinopla y del restablecimiento del Imperio Occidental; sobre el trono, reyes alemanes con el título de “César” conferido por los Papas; una supuesta continuación del antiguo Imperio Romano. Este imperio había de estar bajo el control conjunto de los papas y de los emperadores alemanes, rigiendo los emperadores en lo temporal y los Papas en lo espiritual. Pero ya que la Iglesia era institución de Estado, no siempre era fácil determinar asuntos de jurisdicción, y la disposición dio por resultado muchas luchas acerbas entre emperadores y Papas. El Sacro Imperio Romano, “nombre más bien que hecho cumplido,” vivió mil años, y le puso fin Napoleón en 1806. Sirvió su propósito en refundir las civilizaciones romana y alemana. “En este Imperio se refundió toda la vida del mundo antiguo: de él nació la vida del mundo moderno.”—Bryce.
Esteban IV, 816-7. Pascual 1, 817-24. Eugenio II, 824-7. Valentín, 827.
Gregorio IV, 827-44, Sergio II, 844-7. León IV, 847-55.
Benedicto III, 855-8.


Las Decrétales Seudo-Isidorianas Ayudan al Papado

NICOLÁS 1, 858-67, el Papa más grande desde Gregorio I hasta Gregorio VII  Fue el primer Papa en usar corona. Para apoyar sus pretensiones de autoridad universal usó con gran efecto las “Decrétales Seudo-Isidorianas”, libro que apareció cerca del año 857 y contenía documentos que pretendían ser cartas y decretos de obispos y concilios de los siglos segundo y tercero, todos ellos tendientes a enaltecer el poder del Papa. Eran documentos espúreos y falsificaciones premeditadas de antiguos documentos históricos. Pero su carácter espúreo no se descubrió sino varios siglos después. Sea que Nicolás sabía que eran falsas o no, cuando menos mintió al afirmar que se habían conservado en los archivos de la Iglesia Romana desde tiempos antiguos. Pero sirvieron su fin de “sellar con la autoridad de la antigüedad las pretensiones del sacerdocio de la Edad Media.” “El Papado, producto del transcurso de varios siglos, se presentaba como algo que había sido completo e inalterable desde el comienzo mismo.” Entre estos documentos estaba la “Donación de Constantino,” según la cual éste entregaba al obispo de Roma las provincias occidentales con todas las insignias imperiales. “El objeto fue datar desde cinco siglos antes el poder temporal del Papa, que en realidad descansaba en las donaciones de Pepín y de Carlomagno.” “El más colosal fraude literario de todos los tiempos.” “Fortaleció más al Papado que ningún Otro medio, y en gran parte constituye la base de la ley canónica de la Iglesia Romana.”

El Gran Cisma del Cristianismo


Nicolás intentó interferir en los asuntos de la Iglesia Oriental. Excomulgó a Focio, patriarca de Constantinopla quien a la vez le excomulgó a él. Siguió la división del cristianismo, en el año 869 (completada en el 1054). Aun cuando el Imperio se había dividido desde el 395, y aunque había habido una larga y acerba lucha entre el Papa de Roma y el patriarca de Constantinopla por la supremacía, sin embargo la Iglesia había-seguido siendo una sola. A los concilios habían asistido representantes tanto del Oriente como del Occidente. Durante los seis primeros siglos había correspondido al Oriente la corriente principal de la vida, y era la parte más importante de la Iglesia. Todos los concilios ecuménicos se habían celebrado en Constantinopla o cerca de ella, y en el idioma griego; y en ellos se habían resuelto las controversias doctrinales. Pero ahora por fin la insistente pretensión del Papa de enseñorearse del cristianismo entero, se había hecho insoportable, y el Oriente se separó de manera definitiva. El concilio de Constantinopla, del año 869, fue el último concilio ecuménico. Desde ahora en adelante la Iglesia griega tenía sus concilios, y la romana los suyos La brecha se ha profundizado con los siglos. El trato brutal de Constantinopla por los ejércitos del Papa Inocente III, durante las Cruzadas, amargó aún más al Oriente, y la creación del dogma de la infalibilidad papal en 1870 ahondó aún más el abismo. Partido así en dos, el cristianismo experimentó otro gran cisma en el siglo 16, bajo la orientación de Martín Lutero, por la misma causa:
la insistencia del Papa en enseñorearse sobre el pueblo de Dios.

El Periodo Más Negro del Papado

Adriano II, 867-72. Juan VIII, 872-82. Mariano 1 882-4. Con estos Papas comenzó la época más negra del Papado, 870-1050. Los historiadores han llamado los 200 años de Nicolás Y hasta Gregorio VII, la “media noche de las Edades Oscuras.” El soborno, la corruptela, la inmoralidad y el derramamiento de sangre lo hacen casi el capítulo más negro de toda la historia de la Iglesia,
Adriano III, 884-5. Esteban V, 885-91. Formoso, 891-6. Bonifacio VI, 896. Esteban VI, 896-7. Romano, 897. Teodoro II, 898. Juan IV, 898-900. Benedicto IV 900-3. León V, 903. Cristóbal, 903-4.
 
HISTORIA DE LA IGLESIA
LISTA DE LOS PAPAS Y DEL PAPADO (4)
El “Reinado de las Rameras”
Sergio III (904-11 D.C.) tenía una concubina, Marozía. Esta, su madre Teodora (esposa o viuda de un senador romano) y su hermana llenaron la silla papal de sus amantes e hijos bastardos, e hicieron del palacio papal una cueva de ladrones.” En la historia este período se denomina la “Pornocracia”, o “Reinado de las Rameras” (904-963).
Anastasio III, 911-3. Landón, 913-4. Juan X, 914-28, “fue traído de Ravena a Roma y hecho Papa por Teodora (quien también tenía otros amantes), para la más fácil gratificación de sus pasiones.” Murió sofocado por Marozía, quien luego a su vez elevó al Papado a los engendros suyos, León VI, 928-9, Esteban VII, 929-31, y Juan XI, 931-6, su propio e ilegítimo hijo. Otro hijo suyo nombró a los cuatro siguientes: León VII, 936-9, Esteban VIII, 939-42, Marino II, 942-6, y Agapito II, 946-55.
Juan XII, 955-63, nieto de Marozia, “fue culpable de casi todo crimen. Violaba a vírgenes y a viudas de alta y de baja calidad; cohabito con la concubina de su padre; hizo del palacio papal un lupanar; y fue muerto en el acto de adulterio por el airado esposo.”
Las Profundidades de la Degradación Papal
León VIII, 963-5. Juan XIII, 965-72. Benedicto VI, 972-4.
Benedicto VII, 975-83. Juan XIV, 983-4.
Bonifacio VII, 984-5, asesinó al papa Juan XIV, y “se mantuvo sobre el ensangrentado trono papal mediante el- reparto pródigo de dineros robados.” El obispo de Orleans, refiriéndose a Juan XII, Leo VIII y Bonifacio VII, les llamó “monstruos de culpabilidad, llenos de sangre e inmundicia; anticristos sentados en el templo de Dios.”
Juan XV, 985-96. Gregorio V, 996-9. Silvestre II, 999-1003.
Juan XVII, 1003. Juan XVIII, 1003-9. Sergio IV, 1009-12.
Benedicto VIII, 1012-24, compró el puesto de papa mediante soborno abierto. Esto se llamaba “simonía”, es decir, la compra o la venta de puestos eclesiásticos por dinero.
Juan XIX (1024-33), compró el Papado. Era lego, y escaló en un solo día a todos los grados clericales.
Benedicto IX, 1033-45, fue hecho papa siendo niño de 12 años, mediante convenio monetario con las poderosas familias reinantes en Roma.Sobrepasó en maldad a Juan XII; cometía asesinatos y adulterios en pleno día; robaba a los peregrinos sobre las tumbas de los mártires; criminal horrendo, a quien ell pueblo arrojó de Roma.”
Gregorio VI (1045-6) compró el Papado. Había tres Papas rivales Benedicto IX, Gregorio VI y Silvestre III. “Roma pululaba de asesinos asalariados; se violaba la virtud de los peregrinos; aun las iglesias se profanaban con sangre.”
Clemente II, 1046-7, fue nombrado Papa por el Emperador Enrique III de Alemania, “por cuanto no se hallaba a ningún clérigo romano que fuera exento de la contaminación de simonía y fornicación.” La asquerosa situación demandaba una reforma.
Dámaso II, 1048. Había grandes protestas contra la inmundicia y las infamias papales.  El clamor por una reforma halló su contestación en Hildebrando.
La Edad de Oro del Poderío Papal
Hildebrando, pequeño de estatura, torpe en apariencia, débil de voz, pero grande en intelecto, fogoso de espíritu, y resuelto, hombre de “sangre y hierro” y partidario celoso del absolutismo papal, se asoció con el elemento reformista y llevó al Papado a su siglo (le oro (1049- 1294). Dominó los cinco reinos papales anteriores al suyo propio:
León IX, 1049-54; Víctor II, 1055-7, último Papa alemán; Esteban IX, 1057-8; Nicolás II, 1059-61, bajo cuya administración la elección de los Papas se le quitó al Emperador y se puso en manos (le lOS cardenales (desde entonces todos los, Papas, con pocas excepciones tales como los de Avignon, han sido nombrados de entre el clero italiano) Alejandro II, 1061-73.
GREGORIO VII (Hildebrando). 1073-85. Su objetivo magno fue reformar al clero. Los dos pecados prevalentes del clero eran la inmoralidad y la simonía. Para combatir su inmoralidad, Gregorio insistió denodadamente en el celibato. Para combatir la simonía (la compra de puestos eclesiásticos con dinero), combatió el derecho del Emperador de nombrar a dignatarios eclesiásticos. Prácticamente, todo obispo y sacerdote había comprado su puesto, pues la iglesia era dueña de la mitad de las propiedades y tenía grandes rentas, y el sacerdocio era un buen medio de vivir lujosamente. Los reyes solían vender los puestos eclesiásticos al más alto postor, haciendo caso omiso de su idoneidad y carácter. Esto llevó a Gregorio a una lucha acerba contra Enrique IV, emperador (le Alemania. Este depuso a Gregorio, quien a su vez excomulgó y depuso a Enrique. Sobrevino la guerra, y por fin Gregorio fue arrojado de Roma y murió en el exilio. Pero había hecho el Papado en gran parte independiente del poder imperial. Repetidamente se había llamado a si mismo, “Señor de reyes y príncipes”, y había hecho valer sus pretensiones.
Víctor III, 1086-7. Urbano II, 1088-99, continuó la guerra contra el Emperador. Se hizo caudillo del movimiento de las Cruzadas, que aumentó más y más el dominio papal del cristianismo.
Pascual II, 1099-l.l8. Continuó la guerra con el Emperador alemán sobre l derecho de hacer nombramientos eclesiásticos.
Gelasio II, 1118-9. Calixto II, 1119-24, llegó a un acuerdo con el Emperador alemán en el concordato de Worms (1122), que trajo la paz después de 50 años de guerra.
Honorio II, 1124-30. Inocencio II, 1130-43, se mantuvo en el papado mediante la fuerza armada, contra el antipapa Anacleto ir, a quien habían nombrado algunas familias poderosas de Roma.
Celestino II, 1143-4. Lucio II, 1144-5. Eugenio III, 1145-53. Anastasio IV, 1153-4. Adriano IV, 1154-9, el único papa inglés, dio Irlanda al rey de Inglaterra y le autorizó para que entrara en posesión (le ella. Esta autorización fue renovada por el Papa siguiente, Alejandro III, y se llevó a cabo la ocupación en 1171.
Alejandro III, 1159-81, fue el Papa más grande entre Gregorio VII e Inocencio III, en conflicto con cuatro anti-papas. Renovó la guerra contra el Emperador alemán, Federico Barbarroja, quien después de cinco campañas y muchas batallas campales entre sus ejércitos y los del Papa y sus aliados, con grandes matanzas, celebró la Paz de Venecia en 1177. Alejandro fue arrojado de Roma por el pueblo, y murió en el exilio tal como habían muerto muchos Papas anteriores.

 

La Cima del Poderío Papal
INOCENCIO III, 1198-1216, el más poderoso de todos los Papas. Reclamo ser “vicario de Cristo”, “vicario de Dios”, “Supremo Soberano de la Iglesia y del Mundo”; tener el derecho de deponer a reyes y príncipes; que “todas las cosas en la tierra, en el cielo y en el infierno están sujetas al Vicario de Cristo.” Llevó a la Iglesia al dominio supremo del Estado. Los reyes de Alemania, Francia, Inglaterra y prácticamente todos los monarcas de Europa obedecían a su voluntad. Aun trajo bajo su control al Imperio Bizantino, aunque su trato brutal de Constantinopla alejó aún más al Oriente del Occidente. Jamás en la historia ha ejercido mayor poder un solo hombre. Ordenó dos Cruzadas. Decreto la transubstanciación. Confirió la confesión auricular. Declaró que el sucesor de Pedro “jamás podrá en manera alguna apartarse de la fe católica” (o sea la infalibilidad papal). Condenó la Carta Magna británica. Prohibió la lectura de la Biblia en el idioma del pueblo. Ordenó el exterminio de todo hereje. Instituyó la Inquisición. Ordenó la matanza de los albigenses. Más sangre se derramó bajo dirección suya y de sus sucesores inmediatos, que en época alguna de la historia de la iglesia, salvo en el intento del Papado de aplastar la Reforma en los siglos 16 y 17. Creería uno que Nerón, la Bestia, hubiese vuelto a la vida bajo el nombre del Cordero.
El Poder Papal mantenido por la Inquisición
La Inquisición, llamada el “SANTO OFICIO,” fue instituida por Inocencio III y perfeccionada bajo el segundo Papa después de él, Gregorio IX. Era la corte eclesiástica para descubrir y castigar a los herejes. Bajo ella, a todos se les exigía informar contra los herejes. Cualquier sospechoso podía ser torturado, sin saber el nombre de su acusador. El proceso era secreto. El inquisidor pronunciaba sentencia y la víctima era entregada a la autoridad civil para ser encarcelada de por vida, o para ser quemada. Los bienes de la víctima se confiscaban y se repartían entre la iglesia y el Estado. En el período inmediatamente después de Inocencio III, la Inquisición hizo su obra más mortífera en el sur de Francia (véase Albigenses), aun cuando hizo grandes multitudes de víctimas en España, Italia, Alemania y los Países Bajos. Más tarde, la Inquisición fue el arma principal del intento papal de sofocar la Reforma. Se dice que en los 30 años del 1540 al 1570, no menos de 900,000 protestantes fueron muertos en la guerra de exterminio del Papa contra los valdenses. Monjes y sacerdotes dirigiendo, con crueldad implacable y saña brutal, la obra de torturar y quemar vivos a hombres y mujeres inocentes, y haciéndolo en el nombre de Cristo, por mandato directo del “Vicario de Cristo”! La Inquisición es la cosa más infame de toda la historia. Fue inventada por los Papas, y usada por ellos durante 500 años para mantener su poder. Ninguno de los posteriores “santos” e “infalibles” Papas ha dado excusa o satisfacción alguna por ella.

 

Sigue la guerra contra los Emperadores de Alemania
Honorio III, 1216-27. Gregorio IX, 1227-41. Inocencio IV, 1241-54, dio la sanción papal al uso de la tortura para arrancar confesiones de los sospechosos de herejía. Bajo estos tres Papas, Federico II, nieto de Federico Barbarroja, uno de los enemigos más resueltos que el Papado jamás haya tenido, encabezó el Imperio en su postrer gran lucha contra el Papado. Después de repetidas guerras el Imperio fue humillado, y el Papado quedó supremo.
Alejandro IV, 1254-61. Urbano IV, 1261-4. Clemente IV, 1265-8. Gregorio X, 1271-6. Inocencio V, 1276. Juan XXI, 1276-7. Nicolás III, 1277-80. Martín IV, 1281-5. Honorio IV, 1285-7. Nicolás IV, 1288-92. Celestino y, 1294.
Comienzos de la Decadencia Papal
Bonifacio VIII, 1294-1303, en su célebre bula ‘Unan Sanctam”, dijo, ‘Declaramos, afirmamos, definimos y pronunciamos que es del todo  necesario para la salvación que toda criatura humana esté sujeta al Pontífice Romano.” Sin embargo era tan corrompido que Dante, quien visito a Roma durante su pontificado, llamó al Vaticano una “sentina de corrupción,” y le asignó,. juntamente con Nicolás III y Clemente V, a las partes más bajas del infierno. Bonifacio recibió el Papado en su cima; pero halló la horma de su zapato en Felipe el Hermoso, rey de Francia, a cuyos pies el Papado fue humillado hasta el polvo y comenzó su época de decadencia.
El Control Francés del Papado
El Papado había sido victorioso en sus 200 años de lucha contra el Imperio Alemán. Pero ahora el rey de Francia había llegado a ser el primer monarca de Europa. Entre el pueblo francés crecía un sentido nacionalista y un espíritu de independencia (producto en parte, sin duda, de la brutal matanza papal de los albígenses franceses en el siglo anterior), y Felipe el Hermoso, con quien comienza la historia de la Francia moderna, continuó la lucha contra el Papado, Su conflicto comenzó contra Bonifacio VIII, con motivo de un impuesto sobre el clero francés, El Papado fue sometido al Estado de manera completa; y después de la muerte de Benedicto XI, 1303-4, el palacio papal fue trasladado de Roma a Aviñón, sobre la frontera sur de Francia, y durante 70 años el Papado fue un mero instrumento de la corte francesa.
El “Cautiverio Babilónico” del Papado
70 años (1305-1377) durante los cuales el palacio papal estuvo en Aviñón.
Clemente V, 1305-14. Juan XXII, 1316-34, el hombre más rico de Europa.
Benedicto XII, 1334-42. Clemente VI, 1342-52. Inocencio VI, 1352-62. Urbano V, 1362-70. Gregorio XI, 1370-8. La avaricia de los Papas (le Aviñón no conocía límites. Impusieron onerosos impuestos; todo oficio eclesiástico se vendía por dinero, y se creaban muchos puestos nuevos, para ser vendidos para llenar las arcas de los Papas y mantener a su lujosa e inmoral corte. Petrarca acusó a la residencia papal (la violación, adulterio y toda manera de fornicación. En muchas parroquias la gente insistía en que los sacerdotes tuvieseis concubinas, como medio de proteger el honor de sus propias familias. El ‘cautiverio” fue un duro golpe para el prestigio del Papado
El Cisma Papal
40 años (1377-1417) durante los cuales había dos grupos de Papas, uno en Roma y otro en Aviñón. Cada uno reclamaba ser “vicario de Cristo”, y anatematizaba y maldecía al otro.
Urbano VI, 1378-89, restableció el palacio papal en Roma.
Bonifacio IX, 1389-1404. Inocencio VII, 1404-6. Gregorio XII, 1406-9. Alejandro V, 1409-10.
Juan XXIII, 1410-15, llamado por algunos el criminal más depravado que jamás se haya sentado en el trono papal, culpable de casi todo crimen. Siendo cardenal en Bologna, 200 doncellas, monjas y mujeres casadas fueron víctimas de sus amores; siendo Papa, violaba monjas y vírgenes; vivió en adulterio con su cuñada; culpable de sodomía y otros vicios sin nombre; compró el Papado, vendió cardenalatos a hijos de familias ricas; negaba abiertamente la vida futura: El fue papá al mismo tiempo que Gregorio XII y ambos abdicaron a favor de Martin V. Fue luego catalogado como un antipapa por lo cual en el siglo XX aparece otra vez un Juan XXIII.
Martín y, 1417-31, con el cual terminó el cisma papal; pero este cisma había sido considerado escándalo por toda Europa, con él el Papado había sufrido una irreparable pérdida de prestigio.
Eugenio IV, 1431-47.

Los Papas del Renacimiento, 1447-1549
Nicolás V, 1447-55, autorizó al rey de Portugal para que hiciera guerra contra pueblos africanos, los esclavizara y tomara sus bienes.
Calixto 111, 1455-8. Po II, 1458-64, tuvo muchos hijos ilegítimos, hablaba abiertamente de los métodos que usaba para seducir a las mujeres, estimulaba a los jóvenes al desenfreno y aun ofrecía instruirles en ello.
Paulo II, 1464-71, “llenó de concubinas su casa.”
Sixto IV, 1471-84, sancionó la Inquisición Española; decretó que el dinero podía sacar almas del purgatorio; fue cómplice en un complot para asesinar a Lorenzo de Médicis y a otros que se oponían a sus planes; usó del Papado para enriquecerse a sí mismo y a sus familiares; hizo cardenales a ocho sobrinos suyos, algunos de ellos apenas niños; en sus festejos lujosos y pródigos rivalizó con los Césares ; en riquezas y en pompa él y sus parientes pronto sobrepasaron a las antiguas familias romanas.
Inocencio VIII, 1484-92; con diferentes mujeres casadas tuvo 16 hijos; multiplicó los puestos eclesiásticos y los vendió por enormes sumas de dinero; decretó el exterminio de los valdenses, y envió un ejército contra ellos, nombró Inquisidor General de España al brutal Tomás de Torquemada, y mandó que todos los gobernantes le entregaran los herejes. Permitió corridas de toros en la plaza de San Pedro. Fue el causante de los truenos de Savonarola contra la corrupción papal.
Alejandro VI, 1492-1503, el más corrompido de los Papas del Renacimiento; licencioso, avaro y depravado. Compró el Papado; por dinero hizo muchos nuevos cardenales: tuvo numerosos hijos ilegítimos a quienes reconocía abiertamente y colocaba en altos puestos eclesiásticos mientras aún eran niños; éstos, juntamente con su padre, asesinaban a cardenales y a otros que les estorbaban. Tuvo por concubina a la hermana del cardenal que llegó a ser el próximo Papa.
Pío III, 1503, al esposo de la cual aplacaba con regalos.
Los Papas del día de Lutero
Julio II, 1503-13, el más rico de los cardenales, compró el Papado con grandes rentas de numerosos obispos y estados eclesiásticos. Siendo cardenal, se había burlado del celibato. Fue envueltos en luchas interminables sobre la posesión de ciudades y principados; mantuvo y encabezó personalmente grandes ejércitos, y fue llamado el Papa Guerrero. Emitió indulgencias. Fue Papa cuando visitó Roma Lutero, quien quedó horrorizado de lo que veía.
León X, 1513-21, fue Papa cuando Martín Lutero inició la Reforma Protestante. Hijo de Lorenzo de Médicis; hecho arzobispo a los 8 años y cardenal a los 13, a cuya edad ya había recibido 27 diferentes cargos eclesiásticos, lo que significaba una vasta renta. Se le había enseñado a considerar los puestos eclesiásticos únicamente como fuente de ingresos. Obtuvo el Papado mediante negociaciones; vendía los honores eclesiásticos; todo puesto eclesiástico se vendía, y muchos nuevos se creaban; nombró cardenales cuando tenía solamente siete años. Anduvo en negociaciones interminables con reyes y príncipes procurándose el poder secular, siéndole completamente indiferente el bienestar espiritual de la Iglesia. Mantuvo la corte más lujosa y más licenciosa de toda Europa; sus cardenales rivalizaban con reyes y príncipes en sus magníficos palacios, sus grandes festejos y sus séquitos de sirvientes; y sin embargo, este sibarita reafirmó la bula “Unam Sanctarn” que declara que para ser salvo, todo ser humano ha de someterse al Pontífice Romano. Emitía indulgencias a tarifa tuvo muchos hijos ilegítimos. Fue enemigo resuelto de los protestantes, y ofreció a Carlos V un ejército para que les hiciera la guerra.
Llegan los Jesuitas
La contestación de Roma a la secesión luterana fue la Inquisición, bajo la dirección de los jesuitas, orden fundada por el español Ignacio de Loyola (1491-1556), sobre el principio de obediencia absoluta e incondicional al 4apa, con el objeto de recobrar el territorio perdido ante protestantes y mahometanos, y la conquista del mundo entero para la Iglesia Católica Romana. Su blanco supremo era la destrucción de la herejía (el pensar cualquier cosa diferente de 10 que el Papa mandara pensar), para cuyo logro todo era justificable; el engaño, la inmoralidad, el vicio y aun el asesinato. Su lema era “para la mayor gloria de Dios”; sus medios, las escuelas, buscándose especialmente a los hijos de las clases dominantes y tratándose en todas ellas de alcanzar el dominio absoluto del alumno; el confesionario, especialmente para con los reyes, príncipes y gobernantes civiles, a quienes toleraban toda clase de vicio y de crimen con tal de- alcanzar su favor; y la fuerza, persuadiendo a los gobernantes a que ejecutaran las sentencias de la Inquisición. En Francia fueron los responsables de la matanza de San Bartolomé, las guerras religiosas, la persecución de los hugonotes, la revocación del Edicto de Tolerancia de Nantes, y la Revolución Francesa. En España, los Países Bajos, el sur de Alemania, Bohemia, Austria, Polonia y otros países dirigieron la matanza de multitudes sin número. Mediante estos métodos detuvieron la Reforma en el sur de Europa, y virtualmente salvaron de la ruina al Papado.

 

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