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CONVICCION DE PECADO

 

Todos los creyentes sabemos que antes de creer en el Señor Jesucristo hemos pasado por el arrepentimiento y antes del arrepentimiento habíamos pasado por la convicción del pecado.    Sin convicción y sin arrepentimiento no hay salvación.  Esto es imprescindible. El pecado es la infracción de la ley. La ley siempre ha sido grabada en la conciencia humana: “porque las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Ro. I 20  Leed también Ro. II 12.

Así que todo ser regenerado en Cristo ha sido tocado antes en su conciencia por el Espíritu Santo que le ha convencido de pecado y luego le ha concedido lamentar profundamente este pecado, para después revelarle la Palabra de Dios, el Verbo encarnado que le quitará la carga del pecado de encima. Esto es la experiencia común de todos los elegidos. El Espíritu Santo obró en nuestra conciencia para revelarnos nuestra depravación total y nuestro glorioso Salvador. Es un proceso interior, en la conciencia, es decir en el espíritu, hecho por Dios Espíritu Santo. No obstante no es mi propósito tratar el tema de la convicción de pecado en la salvación sino el tema de la convicción de pecado en el proceso de santificación personal.  Son dos cosas similares en parte pero diferentes en ciertos aspectos.  En efecto “por gracia sois salvos por medio de la fe”, y “la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”  Esto es salvación.   Y es preciso reparar en que no esta escrito: “la fe viene por el oír, y el oír la Palabra de Dios” como muchos lo interpretan, sino : “la fe viene por el oír sino el oír por la Palabra de Dios.

Es decir que no es al oír la Palabra de Dios que nos viene la fe automáticamente, sino que la fe viene cuando la Palabra de Dios es decir el Verbo de Dios, Jesucristo nos da el oído espiritual para poder comprender.  En efecto el Verbo nos envía al Espíritu Santo que nos capacita proveyéndonos un oído que puede asimilar lo que declara la Escritura acerca de Jesús de Nazaret.

La convicción de pecado en el creyente es de la  misma índole. El Espíritu nos redarguye  de pecado basándose en nuestro conocimiento escritural de Dios.  En el creyente verdadero; es decir en el protestante genuino, la Escritura es la regla de vida, la autoridad suprema que rige la conciencia.  “Sola Scriptura” es una base fundamental de nuestro Camino. Como dijo Martín Lutero al comparecer delante del emperador Carlos V para defender su causa en la ciudad de Worms (Alemania) en 1521: “A menos de que se me convenza por las Escritura o por recta razón (ya que papas y concilios a menudo han errado y se han contraído entre si), a menos pues de que sea convencido de esta forma, yo estoy atado por los texto de la Biblia; mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. No puedo ni quiero retractarme de nada, pues no es seguro ni justo actuar contra la conciencia....

El pecado es la infracción de la ley.  Pero la ley escrita es muerta a no ser que esté escrita en el corazón. La conciencia de cada uno de nosotros tiene que mandar y determinar lo que es pecado y lo que no es. Pero en los protestantes como en el padre de ellos: M. Lutero esta conciencia es cautiva, es atada, es conforme a la Palabra de Dios. La conciencia del creyente siempre es atada a la Escritura, pero su conformidad se perfecciona según el conocimiento de las Escritura.  Dios no nos imputa, no castiga pecados cometidos por  ignorancia. El nos castiga según nuestro conocimiento adquirido de su ley, según el nivel de conciencia que poseemos. Lo que rige el protestante es su conciencia propia, y lo que moldea y rige su conciencia es su conocimiento de la Escritura. Dios nos disciplina según este conocimiento que sobrepasa evidentemente -----la razón sin contradecirla. Así que el camino que es Jesús se sigue por medio de la conciencia iluminada cada día mas, por la sola Escritura Santa.  No hay otra forma verdadera, claro que hay otras formas de seguir a otro Jesús que son carnales, engañosas y diabólicas. Pero siguen a un Cristo falso; y son caminos de destrucción.

Lo mas lamentable es que esos caminos son el producto de las congregaciones locales. Hemos entrado en la era del fin de las iglesias como lo repite incansablemente el hermano Harold Camping en su emisora internacional: Family Radio.
Las iglesias locales están cayendo unas tras otras en la apostasía, mediante herejías y corrientes del siglo conforme al principio de la potestad del aire. Feminismo, evolucionismo, humanismo son unas de las corrientes mas fuertes que arrastran a los feligreses hacia la perdición. “Mi pueblo fue destruido porque le falto conocimiento”, dice la Escritura. En las congregaciones el conocimiento es apenas básico y por ende la tradición, los ancianos y pastores (y pastoras), la modernidad son la autoridad suprema que rigen los miembros de estas organizaciones. La conciencia del creyente no está atada a las Escritura, si no a la Iglesia local. Tal como los católicos, la conciencia la rigen otros hombres con sus puntos de vista particulares. ¡claro que buscan apoyar sus dictados forzando la Escritura, pero es una cortina de humo!
Detrás no está el Espíritu Santo, detrás están la carne y el diablo. Tomemos dos ejemplos clásicos de nuestra era: Las mujeres y el alcohol.
La Biblia dice: “Como en todas las iglesias de los Santos, vuestras mujeres callen en la congregación, porque no les es permitido hablar si no que estén sujetas como también la ley dice: y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que la mujer hable en la congreción”
Hay otros versos en el N. T. como en el A.T. que prohíben a la mujer no solo hablar sino tener autoridad sobre el varón: “Porque la cabeza de la mujer es el varón y la cabeza del varón es Cristo y la cabeza de Cristo es Dios”... Hay bastante versos sobre este asunto. Es clarísimo, no hay ninguna dificultad para entenderlos. Un niño lo comprende perfectamente. No hay ningún misterio en ello. No obstante no existen iglesias donde la mujer no hable en la congregación y hasta es muy común nombrar a pastoras ¿Que sucedió? Sucedió que la conciencia de esta gente  no es cautiva de la Palabra de Dios .
Como pretenden amar la Palabra de Dios sacan entonces un verso de su contexto y lo malinterpretan. Hablan de Debora (jueces IV 4), o de que en Cristo no hay varón ni mujeres y con  tales disparates y mal interpretaciones apagan las dudas y siguen la corriente de este mundo. El otro ejemplo clásico es tocante al uso de bebidas alcohólicas. Las autoridades eclesiásticas evangélicas prohíben el consumo de alcohol. La Biblia nos enseña que la borrachera es pecado. Pero también nos enseña que Dios hizo“el heno para las bestias, la hierba para el servicio del hombre sacando el pan de la tierra y el vino que alegra el corazón el hombre, el aceite que hace brillar el rostro...”v 14 y 15. En el N.T 
vemos a Jesús comiendo y bebiendo vino y empezando su ministerio cambiando el agua en vino en las bodas de Canaan ¡cuando la gente ya había acabado el vino!   “¿ Es Cristo ministro de pecado? ¡ En ninguna manera!” ; el vino es una bendición cuando se sabe usar. Igualmente la plata y el oro. Pero en exceso es pecado, como el amor al dinero es avaricia y el exceso de comida es glotoneria.
Pero la tradición evangélica latino-americana ha decretado que el beber vino es pecado y para sustentarlo, malinterpreta unos versículos como “no es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino” Prov. XXXI 4.¡ No sé porque no prohíben el matrimonio pues el verso 3 dice: “no des a las mujeres tu fuerza”!
He tomado estos dos ejemplos tradicionales pero hay muchos más que se dan hoy en día. Hemos olvidado que en Cristo estamos bajo la ley de libertad la cual se restringe únicamente por la ley del amor al prójimo. Los que están todavía en la iglesias locales no disfrutan de esta ley. En su famoso tratado “ De la libertad del cristiano”,el tema es : Un cristiano es  libre y amo sobre todo y no está sometido a nadie (esto es la ley de libertad).Y también, Un cristiano es un esclavo sumiso en todo y a todos. (Esto es ley del amor). Cuando los feligreses no beben una cerveza no es por amor al hermano débil en la fe (¡ y muy débil!) sino por temor al mandamiento de su “papa pastor” y de su “Santa madre iglesia local”.
La conciencia personal no manda en esta gente, la Biblia no es su suprema autoridad. Lo que manda es la tradición de su denominación y la interpretación de su pastor: pero :  “maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo y su corazón se aparta de Jehová”. Lo que manda en  el regenerado es su conciencia personal, y lo que moldea su conciencia personal es su comprensión  de la Escritura. La infracción de la ley es pecado, lo demás son artimañas de Satán para hacernos caer de la gracia libertadora. Evidentemente hay cosas que la Escritura no denuncia directamente pero por recta razón se sabe que es pecado porque es evidente. No esta escrito en la ley de Dios: “ no te inyectaras heroina para calmarte, los nervios, ni fumaras bazuco para festejar”. La recta razón lo clama sin necesidad de la autoridad de la Palabra de Dios. Aunque la Biblia lo dice también de varias formas cuando prohíbe destruir el cuerpo que es el templo del Espíritu Santo, o cuando dice “ todas las cosas me son licitas mas yo no me dejare dominar de ninguna”: I Cor VI 12.
Ahora sí, me es licito y me es conveniente inyectarme morfina (lo cual es semejante a heroina) para cortarme una pierna con gangrena. Muchos han olvidado que el cristianismo es la única religión verdadera y que es totalmente espiritual y que no tiene que ver con la materia  y con los rudementos y elementos de este mundo.
Los usamos y los desechamos según lo determina la conciencia de uno y no la del vecino. Ahora bien cada uno tiene su propia conciencia y esta es la voz que se debe escuchar encima de todo. Porque  Dios es Espíritu y El se comunica a nuestro espíritu, el cual está formado en gran parte por la conciencia . Del Espíritu Santo a nuestro espíritu allí es de donde procede la ley que nos debe dirigir e instruir acerca del pecado. ¡No procede de la iglesia local!  La conciencia es una pequeña voz que dice sí o no, pero a menudo no puede explicar el por qué. Para ello tenemos la Palabra de Dios. Para explicarnos  el por qué e identificar si es la conciencia que habla y nos redarguye de pecado o si es el acusador de los creyentes; Satanás que está susurrando mentiras piadosas a nuestros oídos. “A la ley y al testimonio; si no hablan conforme a esta palabra es que no hay luz en ellos”( Is IX 20 )dice la Escritura. El rey , el gobernador de mi diario vivir tiene que ser mi conciencia. Este rey está sentado y mira y analiza todas las cosas desde su trono que es la Biblia. Y este rey es súbdito y se considera esclavo del Rey de Reyes: Jesucristo. EL propósito de las iglesias locales  (como las sinagogas en el A.T.) era instruir la gente en la ley de Dios y en la obediencia de la fe  de Jesucristo.¡ Esto se acabó! Mandamientos y doctrinas de hombres que tienen la conciencia cauterizada, son lo que proporcionan las congregaciones de hoy. El espíritu del anticristo papal ha infiltrado las denominaciones. No tiemblan las conciencias delante de la Palabra de Dios sino delante de los hermanos o de la pastora. Terminaré preguntándote: ¿Estas atado por los textos de la Biblia, es tu conciencia cautiva de la palabra de Dios?. Si no es tal tu posición, escucha lo que te dice Dios: “ Este es el reposo, dad reposo al cansado, y este es el refrigerio, mas no quisieron  oír. La palabra, pues de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí otro poquito allá hasta que vayan y caigan de espaldas y sean quebrantados, enlazados y presos.( Is XXVIII 12,13.)
Este verso descubre muy bien la situación. Dios nos dice que echemos nuestra carga sobre El, pero el religioso quiere justificarse por si mismo y desecha la gracia y se acoge a la ley que lo condena irremisiblemente, pues esta es la función de la ley. Usar la letra muerta de la ley es fatal. Hay que hacer uso de la conciencia vivificada por la fe de Cristo para luego para luego deleitarse en  ley y ser iluminado por ella. Pero usar la ley para justificarse es presunción loca e hipocresía. Sigue tu conciencia únicamente si eres cristiano genuino, porque en ella mora Cristo. Ella es la que te convencerá de pecado por medio de la Palabra Escrita. No hay otra forma: ¡Cristo en nosotros la esperanza de gloria y el discernimiento y aborrecimiento genuino del pecado!.

 

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